Maestros del cante. Juan Varea

El tiempo y el desengaño (soleares)

el tiempo y el desengaño
son dos amigos leales
que despiertan al que duerme
y enseñan al que no sabe
nadie descubra su pecho
por darle alivio a su pena
que el que su pecho descubre
por su boca se condena
a una montaña a vivir
llévame donde tú quisieres
que por dinero no lo hagas
que me vas a llevar
a vivir a una montaña

A un sabio le pregunté (malagueña personal)

yo vi a un sabio que lloraba
yo le pregunté por qué
y como un loco exclamaba
por culpa de esa mujer
mi inteligencia se acaba

Están celosas (alegrías)

los ojos como las moras
el pelo como la endrina
empaque de gran señora
la boca de clavellina
hasta en el cielo, niña
hasta en el cielo
te envidian las estrellas
y los luceros
con mi barquito velero
de Cádiz a Punta Umbría
va la morena que quiero
que es mi mayor alegría
yo le canto bajito
por alegrías
mientras mi barca llega
a Punta Umbría
todas las olas que vienen
pa mi velero
le dejan paso libre
porque es puntero

La envidia la deshojaba (fandangos)

yo no me explico como fue
el tropezarme contigo
lo que únicamente se
que tú fuiste mi castigo
y agua amarga pa mi sed
yo vi como a un clavel un día
la envidia lo deshojaba
tan sólo porque veía
que un pensamiento besaba
una rosa que allí había

A la puerta de un rico avariento (campanilleros)

a la puerta de un rico avariento
llegó Jesucristo y limosna pidió
y en lugar de darle una limosna
los perros que había se los achuchó
y Dios permitió
que los perros al momento rabiaran
y el rico avariento pobre se quedó
dos pastores corrían pa un árbol
huyendo a una nube que se alevantó
cayó un rayo, a nosotros nos libre
y a uno de ellos lo acarbonizó
pero al otro no
que llevaba la estampa y reliquia
de la Virgen pura de la Concepción
si supieras la entrada que tuvo
el rey de los Cielos en Jerusalén
no quiso ni coches ni calesas
sino un jumentito que alquilaíto fue
quiso demostrar
que las puertas divinas del Cielo
tan sólo las abre la santa humildad

Marelaron a un busnó (toná y martinete)

por Dios te pido, serrana
por la salud de tu mare
lo que tú has hecho conmigo
no se lo digas a nadie
plaza de San Salvador
esquinita de los Alcanceros
marelaron a un busnó
y el pobrecito era forastero

Tú eres como el Sol (bulerías por soleá)

yo te he querido a ti siempre
con los redaños del alma
con fatiguitas de muerte
na quiero que me des tú
de tu personita no quiero
ni siquiera la salud
tú eres como el Sol
cuando tú vienes se hace de día
dentro de mi corazón
hermosa eres
ninguna rosa
se te parece

Una pena impertinente (cartagenera)

una pena impertinente
reina en mí de noche y de día
porque a mí en este mundo ya na me divierte
ni tengo más alegría
que el rato que vengo a verte

Bien se que muero (siguiriyas)

cuando viene el día
mis penas se agrandan
sólo la sombra de la noche oscura
consuela mi alma
yo bien se que muero
pero el consuelo
que llevo a la tierra
que tú vas primero

Al clavel de Granada

los claveles de Granada
con el alba se morían
en la triste madrugada
el clavel de Andalucía
en la sombra se quedaba
con la Luna por testigo
en la noche granadina
sobre el filo de la brisa
tus suspiros se perdían
se asomaban por la sierra
a mirarte los luceros
y llorando te decían
ay clavel, cuanto te quiero
la mañana se vestía
de lamentos y sollozos
y por los montes venían
los jinetes con sus potros
que de luto se vestían

A una legua de Totana (taranta clásica)

a una legua de Totana
cuando ya brillaba el sol
la jaca de mi tartana
una pata se rompió
qué pena, tan de mañana

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