La Niña de los Peines

Cantaora española nacida en Sevilla en 1890 y fallecida en la misma ciudad en 1969. Está considerada como la voz femenina más importante del mundo del flamenco hasta la fecha, y es a ciencia cierta el personaje que más grabaciones dejó para los amantes de este arte antes de la llegada del microsurco – un total de 355 placas fonográficas.

Hermana de Arturo y de Tomás Pavón, a los ocho años empezó a actuar en público, concretamente en el Café de la Marina, en Madrid, donde ganó el apelativo de “La Niña de los Peines” porque cantaba por tangos una copla cuyos versos decían “Péinate tú con mis peines / mis peines son de canela…”.

Desde entonces, la ascensión de su carrera como artista fue meteórica. Destacó como una de las cantaoras más completas de la historia; cantó todos los estilos y brilló en todos ellos con una maestría técnica pasmosa, que no fue obstáculo para que además derrochara eso que los gitanos llaman “duende“; no en vano, Federico García Lorca la consideró como prototipo de “cantaora enduendada“. Destacó, tal vez, en los tangos, más por número que por calidad. También fue magistral cantaora de seguiriyas (un estilo infrecuente en las mujeres), peteneras, soleás (que aprendió de Mercé la Serneta, a quien conoció en su juventud), saetas, buleríasAurelio de Cádiz dijo de ella “Caso igual de mujer, no se ha conocido” y equiparó sus triunfos a los de Antonio Chacón y Manuel Torre.

Empezó a grabar para un sello francés en 1908, fecha en la que impresionó un total de veinte cantes acompañada por Luis Molina a la guitarra. En 1909 volvió a grabar otros veinte, y a finales de ese año de nuevo grabó en Madrid, con Ramón Montoya a la guitarra, un gran número de cantes y coplas que se fueron editando poco a poco. Las grabaciones estuvieron perdidas durante décadas, pero el sello Sonifolk las reeditó en formato digital en 1997. En ellas, la Niña de los Peines se muestra como una cantaora de dicción nítida que supo adaptar la tradición del siglo XIX a su personalidad.

Más tarde se dejó llevar por la moda de la Ópera Flamenca, en parte por razones económicas, y en esa línea dejó también numerosas grabaciones. En 1950 adaptó el Anda jaleo recogido por García Lorca, con acompañamiento de Melchor de Marchena, que se editó con el título de Esquilones de plata debido a los remilgos de la censura de la época.

Estuvo casada con Pepe Pinto desde 1931, y formó con él una pareja sólida tanto desde el punto de vista artístico como personal. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía declaró su voz “Bien de Interés Cultural” en 1996.

En 1961 se le rindió un homenaje nacional en Córdoba con la participación entre otros de Antonio Mairena y Juan Talega. En 1968 fue inaugurado un monumento en su honor, situado en la Alameda de Hércules (Sevilla), obra del escultor Antonio Illanes. Más tarde se realizó otro como reconocimiento de la ciudad de Arahal, localidad a la que estuvo vinculada por su madre.

En febrero de 2004 se presentó, en trece discos compactos, la obra completa de la cantante de Sevilla.

Rito y Geografia del Cante Flamenco – La cantaora

Fandangos

http://www.youtube.com/watch?v=WK17k–FIPk

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