Antonio Mairena

Nació en Sevilla, 7 de septiembre de 1909, con el nombre de Antonio Cruz García en una familia gitana, asentada en Mairena del Alcor desde los tiempos de Carlos III. Su padre trabajaba en una herrería donde Antonio se inició en la profesión familiar desde muy pequeño. En aquella fragua, como ocurriera en su día con Silverio, comenzó a recibir la influencia de los cantes gitanos que escuchaba.

Sus padres tuvieron cinco hijos más, de los cuales Francisco (Curro Mairena) y Manuel (Manuel Mairena) también fueron cantaores de relevancia. Según narración del propio Mairena, de su familia gitana solo cantaba su abuelo, Antonio Cruz Reyes, su padre era un buen aficionado al flamenco y su madre Aurora García Heredia, solamente bailaba en las fiestas familiares.

A principios de los años 1920, con motivo de la visita a Mairena del cantaor Faíco, Antonio cantó por primera vez en público, interpretando un tango de Pastora Imperio. A partir de ese momento, participó en varios concursos, entre los cuales destacan el primer premio que obtuvo en Alcalá de Guadaíra en 1924 y su actuación en el Kursaal Internacional de Sevilla en 1930. Su primer nombre artístico fue Niño Rafael.

Su primer triunfo en Sevilla, donde fue en Semana Santa, para cantarle al Cristo de los gitanos, saliendo a hombros aquella madrugada. Posteriormente, Antonio realizó el servicio militar en África. Luego se instaló en Sevilla. Entre 1933 y 1936, el cantaor actuó en reuniones y fiestas privadas, principalmente en la zona de la Alameda de Hércules y alcanzando una fama acrecentada por su interpretación de las saetas durante la Semana Santa de 1933. En aquella época se lo conocía como “El Niño de Mairena“. Carmen Amaya lo contrató para grabar en Barcelona la canción de su película María de la O. Tras el estallido de la Guerra Civil, Antonio Mairena residió en Sevilla y siguió trabajando como cantaor de flamenco.

Tras el fin de la guerra, Antonio comenzó a grabar sus primeros discos y a colaborar con artistas de la talla de Pastora Imperio, Juanita Reina, Antonio El Bailarín o Luisillo.

Antonio Mairena fue el que inició la andadura de Fernanda y Bernarda de Utrera llevándolas a los tablaos madrileños en 1957.

Además de ser un cantaor de calidad excepcional, punto éste reconocido por la práctica totalidad del mundo flamenco, Antonio Mairena fue un estudioso de este arte, de manera que recopilaba estilos y cantes que luego era capaz de reproducir en propia voz. Su sentido didáctico del Flamenco le hacía escuchar con frecuencia a todo tipo de artistas, de mayor y menor nivel. De este modo, el fondo estilístico de Antonio se basaba en una gran multitud de fuentes, antagónicas en ocasiones, que propiciaba una gran variedad de su repertorio. Gracias a su actividad investigadora, cantes antiguos que se encontraban abocados al olvido pudieron ser rescatados y compilados, adaptados a las corrientes estilísticas de su época.

A pesar de esta gran variedad de estilos, el mismo cantaor reconocía que su maestro en el cante fue Manuel Torre, aunque también admiró y asimiló el estilo de Joaquín el de la Paula y de los hermanos Tomás y Pastora Pavón. De esta cantaora, por la que profesaba una gran admiración, llegó a recopilar sus cantes y estilos en el disco titulado Honores a la Niña de los Peines.

Fallece en Sevilla, 5 de septiembre de 1983.

Rito y Geografia del Cante Flamenco – Antonio Mairena

Recital de Cante de Antonio Mairena


Rito y Geografia del Cante Flamenco – La casa de los Mairena

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